Nuestro Cadete B firmó un encuentro de crecimiento y carácter pese a la derrota por 3-1 ante el Mintonette Pozuelo C, en un duelo que dejó más conclusiones positivas que el resultado final podría reflejar.
El partido comenzó de la mejor manera posible para los de San Ignacio. Desde el primer punto, el equipo salió enchufado, con una intensidad defensiva que marcó diferencias y un ataque valiente y decidido. La recepción funcionó con solvencia, la colocación dio ritmo al juego y los remates encontraron espacios en la pista rival. Esa combinación de concentración y ambición permitió al Cadete B adjudicarse el primer set con autoridad, mostrando uno de sus mejores tramos de la temporada.
El segundo parcial elevó el nivel competitivo. La igualdad fue máxima, con intercambios largos y constantes alternancias en el marcador. Ninguno de los dos equipos lograba despegarse, y cada punto se celebraba como si fuera definitivo. Sin embargo, en los compases finales, el Mintonette Pozuelo C mostró mayor acierto en los momentos clave y terminó inclinando el set a su favor, equilibrando el encuentro.
Lejos de venirse abajo, el Cadete B volvió a competir de tú a tú en el tercer set. La tónica fue muy similar: intensidad, lucha en cada balón y un marcador apretado que mantenía la emoción. Pero una vez más, en los instantes decisivos, el conjunto visitante estuvo más fino y supo gestionar mejor la presión para colocarse por delante en el global del partido.
Después de quedarse a las puertas en dos sets consecutivos, el golpe anímico pasó factura en el cuarto. El Cadete B bajó ligeramente la intensidad y perdió parte de la frescura que había mostrado durante gran parte del encuentro. El Mintonette Pozuelo C, sólido y constante, aprovechó esa circunstancia para tomar ventaja desde el inicio y no dar opciones, cerrando el partido con solvencia.
Más allá del 3-1 final, el encuentro dejó buenas sensaciones. El Cadete B compitió a gran nivel durante muchos minutos, mostró carácter y dejó claro que el trabajo diario está dando sus frutos. La derrota no empaña la progresión de un equipo que sigue creciendo y que, con actuaciones como esta, demuestra que está en el buen camino.